Imagina esta escena: el jardín de Versalles bajo la luz matinal a finales de la primavera. Todas las flores han brotado. Los tonos blancos, azules, grises y rosas son tan vivos que hasta el zumbido de una abejita posada sobre una flor nos arranca una sonrisa. De repente te volteas, y tu mirada se dirige al majestuoso palacio de Versalles. Saliendo por la puerta principal está Marie Antoinette. Oyes sus pasos firmes llegando al jardín. Su sentido de la moda es inigualable. “¡Buenos días!” dijo Marie Antoinette.