Mi querida y dulce Joana, ¿cómo estás?
Te escribo este correo para compartir contigo un momento muy especial. Recibimos finalmente las fotos de la boda. Y, bien, estamos saltando de felicidad y orgullo. Es un auténtico revivir de emociones ... Es difícil expresarlo por palabras. ¡Es igualmente difícil contener en el corazón lo que va dentro! No podía dejar de compartir contigo algunas imágenes de nuestro día, de nuestra felicidad y amor.
Tú, querida Joana, a quien aún no he tenido el placer de dar un abrazo bien apretado, estás en mi corazón. Estuviste conmigo desde los primeros preparativos de nuestra boda, siempre con una palabra cariñosa, una atención y cuidado impresionantes, una humanidad sin igual.
Te lo agradezco, Joana, más allá de lo que las palabras permiten. Y estoy seguro de que si nuestros caminos se cruzaron de esta manera tan intensa, eso significa algo muy especial.
Un gran gran beso y hasta siempre,
Ana